1 Introducción1
En el marco del humanismo renacentista del siglo XVI, la conquista de América y la navegación transatlántica ibérica, se publica en la ciudad de Córdoba durante el año 1595 un libro titulado Historia de las cosas de Oriente escrito por Amaro Centeno. Esta obra, dividida en dos partes, contiene una traducción castellana de la famosa Flor des estoires dâOrient, una crónica sobre la invasión mongola del siglo XIV escrita por el historiador y monje armenio Haitón de Córico (m. 1320) que se popularizó rápidamente en la Edad Media y que fue traducida a diferentes lenguas románicas durante el siglo XVI. A pesar de que la obra se presenta como una traducción, la Historia de las cosas de Oriente no es una simple traslación de una lengua a otra, sino que el traductor se preocupa de contextualizar, mediante el uso de diferentes fuentes y comentarios personales, la información del texto original del siglo XIV para sus lectores del siglo XVI. Para ello, el autor debe sumergirse en el perÃodo histórico del autor original de la obra y actualizar aquellas informaciones que considera relevante para sus lectores. En este proceso de traducción e interpretación, Centeno va más allá de la mera transmisión de una obra histórica para plasmar sus propios conocimientos históricos, sus preocupaciones polÃticas y su visión de Eurasia a finales del siglo XVI.
Si bien la traducción es en su mayorÃa literal y no se encuentran pasajes desconocidos de la obra original, son las aportaciones hechas por el traductor humanista lo que genera un especial interés en esta obra. La intertextualidad entre un texto del siglo XIV y los comentarios añadidos en el siglo XVI en su conjunto ofrecen una novedosa versión sobre diferentes aspectos de la concepción pasada y presente del continente euroasiático desde una perspectiva ibérica del Siglo de Oro. En su esfuerzo por contextualizar la obra que traduce, Amaro Centeno transmite al mismo tiempo su visión del pasado, al ofrecer una visión singular sobre el relato del Imperio mongol contenido en el texto original, al mismo tiempo que es posible identificar en sus acotaciones algunas preocupaciones y ansiedades respecto de su propio tiempo. De esta forma, el objetivo principal de este artÃculo es analizar este ejercicio literario de interpretación hecho por el traductor de una fuente histórica sobre hechos del Imperio mongol, desde la perspectiva de una España imperial en expansión durante la época moderna.
2 Un tratado cruzado del siglo XIV para aliar Europa con los mongoles
La Flor des estories dâ Orient es una de las fuentes principales utilizadas por los historiadores del Imperio mongol. Sin embargo, a pesar de haber sido escrita por un monje armenio, la obra es generalmente asociada con relatos sobre los mongoles producidos en Europa y no en Oriente Medio2. Esto se debe a que el texto fue dictado por Haitón en francés a un escriba de nombre Nicolás Falcón que posteriormente traducirÃa la obra al latÃn3. El texto ha sobrevivido hasta nuestros dÃas en sus dos versiones y circuló ampliamente por Europa tanto en época medieval como moderna4. La obra puede ser caracterizada, junto a la de Marco Polo, como una de las primeras âfuente secularesâ mediante la cual los europeos pudieron informarse sobre los mongoles en el siglo XIV, pues hasta ese momento, la información sobre las expansiones mongolas que más circulación habÃa conseguido provenÃa de los relatos de frailes que habÃan visitado el Imperio en el siglo XIII como Juan de Pian del Carpine o Guillermo de Rubruck5. Quizás este carácter secular es uno de los ingredientes de la gran popularidad de la obra en la Europa medieval, como atestiguan los diferentes manuscritos en francés, latÃn, castellano6 o catalanoaragonés7 que han sobrevivido hasta nuestros dÃas8.



Ilustración de la Flor des estoires dâOrient de Haitón en el manuscrito BNF Français 2810, f. 226r, realizado por un ilustrador anónimo al que se le refiere como Maître de la Mazarine
Haitón, prÃncipe armenio de la región de Córico (hoy en dÃa Kızkalesi, provincia de Mersin, TurquÃa) y sobrino del rey de la Armenia Cilicia, se vio obligado a exiliarse a Chipre en 1305 por razones polÃticas9. Según el relato del propio Haitón, su llegada a Chipre ocurrió luego de participar en la restauración del orden en su tierra natal y abrazar la vida religiosa. Si bien los historiadores dudan de esta justificación y sugieren que Haitón pudo haber participado activamente en las conspiraciones polÃticas contra el rey de Armenia, es cierto que al llegar a la isla de Chipre se unió a la orden de canónigos premonstratenses10. Los miembros de esta orden, conocidos en España como mostenses, estaban estrechamente ligados a la corona francesa y albergaba comunidades distribuidas por diferentes partes de Europa, el Mediterráneo oriental y Oriente Medio11.
A pesar de su incorporación a una comunidad religiosa, parece que Haitón no abandonó la actividad polÃtica tras su llegada a Chipre. En condición de canónigo partió en 1306 hacia Francia como parte de una embajada al papa Clemente V (m. 1314) enviada por el regente del reino de Armenia. Otras versiones sugieren que, en realidad, Haitón habÃa sido enviado por el prÃncipe Amalarico de Tiro para ganar la simpatÃa del pontÃfice por su causa polÃtica de gobernar Chipre12. En cualquier caso, Haitón viajó a Poitiers con claras intenciones polÃticas, además de sus supuestos intereses religiosos, y llegó a Francia en el año 1306 para hospedarse en la cartuja de Vauvert cerca de Montpellier13. Tras su entrevista con los dignatarios papales en Poitiers, Haitón recibió el encargo de escribir un tratado que ayude a sentar las bases para una nueva cruzada de recuperación de la Tierra Santa. El resultado es la Flor des estories dâOrient, una crónica sobre la historia reciente y el presente polÃtico de Oriente Medio que Haitón dedicó al papa Clemente V en 1307.
Como han sugerido diferentes estudiosos del Imperio mongol, el objetivo principal de la obra de Haitón fue escribir un texto que atrajese a los reinos europeos cristianos a una nueva cruzada en Oriente Medio, y especialmente conseguir ayuda militar para el reino de Chipre. La obra de Haitón tiene un marcado espÃritu propagandÃstico que, como otros textos contemporáneos del siglo XIV14, fue escrito con una retórica cruzada en contra del islam y especialmente belicosa contra el reino mameluco de Egipto. Sin embargo, Haitón no se limita a denunciar el carácter herético de los musulmanes, sino que en intenta dotar a los futuros cruzados de información geográfica e histórica precisa sobre el Oriente Medio contemporáneos. Por este motivo, la organización de la obra cuenta con cuatro partes: el libro I contiene una descripción de los diferentes reinos del Oriente Medio en el siglo XIII; el libro II es una sÃntesis histórica de la expansión del islam desde el profeta Muhammad hasta el establecimiento de los sultanes turcos de Rum (Anatolia); el libro III hace un recorrido sobre la expansión de los mongoles y describe algunas caracterÃsticas tales como sus costumbres, religión e historia polÃtica; finalmente el libro IV es una carta al papa explicando las razones por las cuales se debe llevar a cabo una nueva cruzada15.
De estas cuatro partes, la tercera es la que tiene mayor interés histórico por ser una descripción casi contemporánea del devenir de las invasiones mongolas en Oriente Medio y porque, según Haitón, la narración está basada en sus propias experiencias personales. Haitón cuenta que durante su pasado secular en la corte de la Armenia Cilicia luchó del lado de los mongoles contra los mamelucos de Egipto16. El autor muestra un especial interés por el avance mongol en Oriente Medio, la campaña de los ejércitos de Hülegü (m. 1265) en Siria y Palestina y la batalla de Ain Jalut en 1260 donde los mamelucos vencieron a los mongoles17. Este pasado militar y noble explica que su crónica esté cargada de contenido polÃtico y carente del componente religioso que podrÃa esperarse de la pluma de un canónigo. Si bien es cierto que algunos historiadores han dudado de la presencia de Haitón en estos eventos, la obra contiene narraciones de hechos corroborables y carece de los hechos fantásticos que suelen encontrarse en algunos relatos contemporáneos europeos sobre los mongoles.
Entre lo más llamativo de la obra está la originalidad de su propuesta polÃtica. A lo largo del texto, Haitón intenta construir un relato basado en la idea de que una cruzada exitosa deberÃa organizarse sobre la base de una alianza entre los reinos cristianos europeos y el Ilkhanato, el reino de los mongoles de Irán, en contra de sultanes mamelucos de Egipto que en esos tiempos gobernaban los Santos Lugares. Esto sugiere una lectura de parte de Haitón de la situación geopolÃtica de Oriente Medio de alto nivel y de gran potencial estratégico para la cristiandad latina18. La estrategia sugerida por Haitón era expresión del interés polÃtico del Irán mongol de la segunda mitad del siglo XIII â no sin ambivalencias, como durante los dos años del Ilkhanato del musulmán Ahmad Tegüder (1282â1284) â y su abierto apoyo a las comunidades cristianas de Oriente Medio19. Atrapado geográfica y polÃticamente entre la enemiga Horda Dorada al norte y el sultanato mameluco de Egipto al sur, el Ilkhanato mongol necesitaba de aliados cristianos, tanto orientales como occidentales, para resistir a la contante amenaza de sus rivales. AsÃ, y a pesar de no esconder que el ilkhán Ghazan (1295â1304) se habÃa convertido al islam recientemente, Haitón dedica al papa Clemente V (m. 1314) un texto que exalta a los mongoles como potenciales aliados de los ejércitos cruzados en Tierra Santa, mostrándolos como amigos leales de la Armenia Cilicia y como fieros adversarios de los mamelucos de Egipto20.
El objetivo de la Flor des estoires dâOrient de proporcionar información y estÃmulo para una nueva cruzada solo tuvo un éxito parcial. Unos años después de la publicación de la obra, durante el Concilio de Vienne en 1311â12, Clemente V, a petición de Jaime II de Aragón y Enrique II de Chipre, llamó a la cruzada contra Egipto21. Para satisfacción del pontÃfice, el poderoso rey de Francia Felipe IV (m. 1314) âtomo la cruzâ y se comprometió a liderar esta empresa militar contra los sultanes mamelucos. Sin embargo, el rey francés nunca llegó a partir a ultramar y murió poco después, casi al mismo tiempo que el propio Clemente V. AsÃ, Haitón pudo haber contribuido con su texto a la declaración de una cruzada para la recuperación de la Tierra Santa que, como otras antes y después, tampoco llegó a prosperar. Tras la composición de su obra poco más se sabe de Haitón aparte de que regresó, previo paso por Chipre en 1308, a Armenia donde residió hasta su muerte, que algunos datan en 1314 o 1320. Si bien la cruzada que debÃa inspirar nunca llegó a realizarse, el texto de Haitón siguió cautivando el interés y la imaginación de lectores europeos a través de los años. Entre ellos, destaca un zamorano residente en Córdoba que, cautivado por el relato del armenio, traducirá la obra al castellano casi trecientos años más tarde.
3 La traducción castellana de la obra de Haitón: su autor y la estructura de la obra
El tÃtulo con el que se conoce a la traducción castellana hecha en el siglo XVI de la obra original de Haitón es la Historia de las cosas de Oriente22. Su autor, de nombre Amaro Centeno, ofrece en el prólogo de su obra algunos detalles de su vida. Centeno era oriundo de la Puebla de Sanabria, una histórica localidad situada en la provincia de Zamora cercana a la frontera de Portugal y lindante con la presente comunidad autónoma de Galicia. Si bien alejada de las redes de pensamiento humanista español del siglo XVI, esta pequeña localidad adquirió cierta importancia polÃtica en el siglo XVI gracias a estar bajo control polÃtico del ducado de Benavente23. Varios duques de Benavente son conocidos no solo por su influencia polÃtica en la España moderna sino también por su interés en el patronazgo de las artes y las letras de su tiempo24. Si bien no existe evidencia de una relación directa ente Amaro Centeno y la casa de Benavente, es probable que tanto su interés por las letras como su formación humanÃstica estén relacionados, al menos durante su juventud, con la acción cultural del ducado25.
Mas allá de su lugar de nacimiento y de su rol como traductor de la obra de Haitón, es muy poco lo que sabemos de Amaro Centeno, y lo poco que se sabe proviene de sus propios escritos. Por ejemplo, en algún momento anterior al año 1589, sabemos que abandonó su ciudad natal y se radicó en AndalucÃa, más concretamente, en la ciudad de Córdoba, donde escribió un poema describiendo un terremoto que asoló la ciudad durante ese mismo año26. El poema es relativamente corto y solo sabemos de él por haber sido recopilado en otros escritos. Sin embargo, esta vertiente poética aparece en la propia Historia de las cosas de Oriente, la cual incluye cuatro sonetos escritos por colegas del autor a modo de dedicación e introducción de la obra27. Si bien el corpus literario de Centeno es más bien exiguo, de su obra se desprende que perteneció a una pequeña elite de humanistas castellanos que, inspirados por el descubrimiento de América y la mayor circulación de obras literarias propiciada por la popularización de la imprenta, se dedicaron con avidez a aumentar y difundir el conocimiento del mundo del siglo XVI28. Este espÃritu humanista queda reflejado en las propias palabras que utiliza Centeno para explicar el significado que para él tiene la Historia en el prólogo de la Historia de las cosas de Oriente:
La historia en efecto es luz y guÃa de los hombres y sin ella fuera el mundo una ciega confusión y confusa oscuridad, que ni supiéramos de las cosas pasadas que por ella vemos presentes, y careciéramos de todo lo bueno que tiene y ha tenido el mundo, si careciéramos de Historia, por la cual se sabe lo pasado y se puede juzgar lo por venir. La Historia nos enseña y nos corrige, y pone ánimo para que emprendamos cosas virtuosas, y también nos consuela en los trabajos y aficiones con raros ejemplos que de todo género de cosas tiene29.
Lamentablemente, nada sabemos de su vida con anterioridad a la publicación del soneto sobre el terremoto en Córdoba, ni con posterioridad a la publicación de la Historia de las cosas de Oriente en 1595. Lo que nos queda de Amaro Centeno es esta última obra que, quizás por considerarla una simple traducción castellana de la obra original de Haitón, no ha sido exhaustivamente estudiada por historiadores y académicos30.
Sin embargo, mientras la obra original de Haitón alcanzó gran popularidad en la Europa medieval y moderna como hemos mencionado más arriba, la versión castellana publicada por Centeno casi trecientos años después ha sido mayormente ignorada o solo mencionada ocasionalmente como una de entre las diversas traducciones de la obra de Haitón a idiomas europeos entre los siglos XIV y XVI31. La versión castellana de Centeno es la última de las traducciones de la obra de Haitón en imprimirse en la Europa moderna. Estas traducciones incluyen tres en francés, cinco en latÃn, una en alemán (1534), dos en italiano (1559, 1562), una en holandés (1563) y la traducción al inglés de Richard Pynson hecha entre 1517â1519 y conocida como A Lytell Cronycle32.
Aunque es un texto impreso de finales del siglo XVI, la versión castellana todavÃa contiene muchas caracterÃsticas de un manuscrito medieval caracterÃstico de este perÃodo de incipiente impresión de libros en España. Desde el punto de vista codicológico, es habitual en esta edición la aparición de numeración en los folios, la presencia de lemas, anotaciones en los márgenes y una gran cantidad de abreviaturas. La limpia escritura humanista utilizada en el texto también resulta interesante porque representa bien la transformación del estilo caligráfico emprendida en Castilla durante el siglo XVI33. El libro fue impreso en la casa de Diego Galván, impresor de libros, en Córdoba durante el año 1595, con privilegio real y dirigido al Licenciado Alonso Nuñes de Bohórquez (m. 1603), quien fuera Oidor Supremo del Consejo del Rey Felipe II y de la Santa Inquisición34. La impresión fue financiada por un tal Miguel RodrÃguez, mercader de libros que, según la propia página inicial de la Historia de las cosas de Oriente, vendÃa estos libros en su propia casa35.



TÃtulo de la Historia de las cosas de Oriente por Amaro Centeno
Respecto de la estructura de la traducción castellana de la obra de Haitón, es importante destacar que Amaro Centeno no concibió la Historia de las cosas de Oriente solo como una traducción del libro original sino como una obra dividida en dos partes. La primera es la traducción e interpretación de la crónica de Haitón (ff. 1râ62r)36 pero la segunda es una recopilación de diferentes partes de historias clásicas y contemporáneas sobre las cruzadas, especialmente referidas a las campañas de Godofredo de Bouillon (m. 1100), la conquista de Tierra Santa y su posterior caÃda a manos de Saladino (ff. 63râ138r). Esta segunda parte es un relato cronológico que comienza con una descripción detallada de los diferentes sucesos que llevaron a la planificación y concreción de la primera cruzada y la conquista de Jerusalén, incluyendo la historia de Pedro el Ermitaño, el Concilio de Clermont o el origen de las Ordenes militares cristianas37. Con posterioridad, Centeno narra las sucesivas expediciones cruzadas de los reinos cristianos hasta la conocida como la Novena Cruzada de Luis IX, rey de Francia apodado âel Santoâ38. Si bien la narración es bastante convencional y respeta la narración de los hechos referentes a las cruzadas que se encuentran en crónicas cristianas e historiadores más o menos contemporáneas a él39, Centeno hace especial hincapié en diferentes momentos de su relato a personajes castellanos en relación con las cruzadas, como por ejemplo Alfonso VI de Castilla, el Cid Campeador o Teobaldo de Navarra (r. 1234â1253) y su âCruzada de los Baronesâ de 123940.
Esta segunda parte de la Historia de las cosas de Oriente cierra su último capÃtulo mencionando que el libro fue compuesto un año después de la caÃda de Chipre a manos Otomanas, lo cual sitúa la composición de esta parte de la obra en el año 157041. Es posible que la caÃda de Chipre haya sido el evento detonante de la composición de la obra en su conjunto ya que es esta isla la que permite una relación directa entre la primera y la segunda parte de la obra. Chipre es el origen y final de la versión castellana al ser el lugar de donde partió Haitón hacia Europa en 1306 y el último bastión cristiano en capitular ante el avance otomano en el Mediterráneo oriental. Este evento adquiere una importancia capital en la composición de la obra, sirviendo a Centeno para poner fin al periodo de las cruzadas descrito en la segunda parte de su obra. Parece por tanto que la noticia de la caÃda de Chipre tuvo cierto impacto en motivar la escritura de, al menos, la segunda parte de la obra. Esto no es una cuestión baladà pues, como veremos a continuación, las razones que motivaron la composición de la Historia de las cosas de Oriente en su conjunto también parecen ser algo más que un altruista deseo de saber histórico como se ha sugerido hasta ahora.
4 La Historia de las cosas de Oriente y su visión del Imperio mongol
En el único estudio académico dedicado a la obra de Amaro Centeno, MarÃa Dolores GarcÃa Sánchez define la Historia de las cosas de Oriente como un texto perteneciente al género de la literatura de viajes, tan popular en el expansivo Imperio español del siglo XVI42. Asimismo, considerando el explicito interés del traductor castellano del texto en hacer historia y subrayando que el texto es el producto de un contexto humanista y difusionista del renacimiento tardÃo español, GarcÃa Sánchez concluye que esta traducción castellana de la obra de Haitón fue realizada como un ejercicio intelectual de su autor âcon una intención fundamentalmente práctica y divulgativaâ y sin mayor voluntad de transmitir una idea polÃtica o cultural de su época. Sin embargo, ¿es este espÃritu humanista y afán historicista, que claramente impregna la obra de Centeno, suficiente explicación para justificar la traducción de este libro al castellano casi 300 años desde la composición del original?
Desde mi punto de vista, las dos razones esgrimidas por GarcÃa Sánchez, aunque claramente presentes en la versión castellana de la obra de Haitón, ofrecen solo una explicación parcial respecto de las razones que motivaron su traducción en la Córdoba del siglo XVI. Considero que, para entender mejor la perspectiva de Centeno, se debe incluir en el análisis no solamente el âtextoâ (lo que Centeno nos dice), sino también el âsubtextoâ de la obra que solo emerge de la interpretación, no solo de las palabras del autor/traductor, sino también del contexto en el que la obra fue realizada. Si comparamos, por ejemplo, con la versión inglesa de la obra de Haitón publicada en 1517 y mencionada con anterioridad, una de las motivaciones principales para la traducción fue el patronazgo de la nobleza inglesa de la época. La traducción anglosajona de la obra de Haitón fue financiada por el duque de Buckingham, descendiente de Enrique III de Inglaterra, conocido enamorado de las cruzadas y de las historias de las campañas de los reyes cristianos a Oriente desde la Edad Media. Es sobre todo el patronazgo y el interés del financista lo que explica que el libro se tradujera al inglés pues la mayorÃa de la oligarquÃa inglesa a la que iba dirigida la traducción disponÃa y podÃa leer sin problemas el texto original en francés. La traducción y publicación de la versión castellana, en cambio, y a pesar de tener aprobación real, carece de mecenas y es presentada como una iniciativa personal de Amaro Centeno.
Es precisamente esta motivación personal la que Centeno intenta transmitir en el prólogo de la obra. En sus palabras, él mismo compró a un mercader italiano una copia en âlengua toscanaâ del libro de Haitón junto con otros textos:
Mas viniendo al propósito a que vamos digo, que siendo yo aficionado por natural inclinación, a la lección de Libros Históricos verdaderos y aprobados por Hombres Doctos, con mi poco descanso, y forzosas ocupaciones, he procurado algunos de esta facultad, en lengua Toscana y en otras, y entre otros, vino a mi poder uno, que es la Historia de cosas del Levante, que escribió Fray Haitón armenio por mandado del PontÃfice Clemente quinto. Y pareciéndome que era digno de que nuestra lengua castellana gozase de él, como lo gozan la francesa, italiana, y latina, me puse a traducirlo, lo mejor que yo supe, y me fue posible43.
Este fragmento contiene una serie de importantes elementos a destacar. Primeramente, confirma que existÃa un importante comercio de libros en la Córdoba del siglo XVI que abastecÃa a una minoritaria pero activa clase humanista de la época44. Asimismo, se evidencian unas capacidades lingüÃsticas de Centeno que, si bien no sabemos dónde fueron adquiridas, le capacitaban para leer no solo en lengua italiana (toscano) sino también en âotrasâ lenguas. Finalmente, la cita parece confirmar la motivación humanista y el carácter individual de la empresa traductora de Centeno señalado por GarcÃa Sánchez. AsÃ, si hacemos caso a las palabras del propio de Centeno, su motivación para la traducción de la obra es el simple resultado de una necesidad de acceso al conocimiento y la intención de traducir el libro al castellano está solamente ligado a otorgar la posibilidad a los lectores de habla castellana de acceder al texto desde un punto de vista netamente altruista.
Sin embargo, inmediatamente después de esta afirmación, nos encontramos con que Centeno sugiere que no solamente intentó traducir el texto fielmente, sino que âañadÃle [a la esta obra] en las partes que me pareció ser necesarias, algunas advertencias de lo que ha sucedido después que escribió Haitón, para mayor claridad e inteligencia de los lectoresâ45. Esto explica que, aunque la traducción de Centeno es bastante fiel al original de Haitón en cuanto a sus contenidos, en ocasiones el cuerpo principal del texto difiere de la versión original, cambiando su organización e incluso omitiendo partes de él46. Es difÃcil saber a ciencia cierta cuantas de estas omisiones y cambios fueron premeditadas por Centeno y cuantas estaban ya presentes en la versión toscana de la crónica de Haitón traducida por el zamorano. El propio Centeno reconoce su intervención sobre algunas partes de la obra original cuando dice que âcon esto daremos fin a este CapÃtulo, y a la demás Historia que escriuio Fray Ayton Armenio, que aunque quedan dos o tres Capitulos della, son muy fuera de proposito, para este tiempoâ47. En este proceso de edición del texto original, Centeno no solo decidió no incluir la última parte del texto de Haitón, sino que añadió varias acotaciones y clarificaciones a la obra del armenio. Por ejemplo, la primera parte de la Historia de las cosas de Oriente concluye con una aclaración directamente dirigida al lector del siglo XVI donde Centeno se lamenta de que debido a los cambios polÃticos que han ocurrido desde los tiempos de Haitón toda esperanza de recuperar Tierra Santa para los cristianos está perdida. La razón es el poderÃo turco otomano en el Oriente Medio contemporáneo que impide la recuperación de estas tierras, pero también porque âlos Tártaros, de quien tanto se habÃan de aprovechar los Cristianos, y era la principal ayuda que habÃan de tener, ya en estos tiempos no pueden, por estar muy apartados y por ser Moros, que tomáron la maldita Secta de Mahomaâ48.
La admisión de la conversión de los mongoles al islam es una muestra de que Centeno poseÃa cierto conocimiento previo de la historia del Imperio mongol. Estas aclaraciones hechas al final de la primera parte de la Historia de las cosas de Oriente son de tipo general, a modo de aclaraciones al lector, pero en ocasiones Centeno interviene directamente en la trama del texto de Haitón con respecto a diferentes sucesos del Imperio mongol. Un ejemplo de este tipo de intervención directa es la sección de la obra donde nos habla del reino del gran khan. Dado que la intención de Haitón era convencer al papa y la cristiandad latina de las posibilidades de alianza con el Ilkhanato de Irán contra los mamelucos de Egipto, el monje armenio omite toda referencia a la subordinación de los ilkhanes de Irán al gran khan de China, ofreciendo una descripción más bien exigua del Lejano Oriente49. Para Centeno, en cambio, no es posible soslayar esta visión euroasiática de un imperio como el mongol visto desde el siglo XVI. Asà que, para complementar estas breves referencias a China en la obra original, Centeno recurre al libro más popular de Occidente sobre el gran khan de los mongoles, Il Milione de Marco Polo50. No obstante, la incorporación del texto de Marco Polo no es literal, sino que Centeno prefiere seleccionar información especÃfica sobre el reino de China obtenida de la fuente original y reformular el texto para incluirlo en su historia. Es interesante que Centeno decida mantener la relación establecida por Polo mediante la cual, el reino de Catay (China) perteneció originalmente al Preste Juan antes de que fuera conquistada por los mongoles51. Centeno también destaca la gran extensión de las ciudades y los territorios del gran khan, asà como sus riquezas, replicando la forma en que Marco Polo expresa su fascinación por el reino de Catay. Al hablar de ciudades chinas como Quinsay (Hangzhou) Centeno hace hincapié en los doce mil puentes de la ciudad construida sobre el agua dando como referencia a sus lectores la ciudad de Venecia, como hace el propio Marco Polo. Pero Centeno amplia la referencia y compara la ciudad china con la ciudad de México construida sobre el lago Texcoco estableciendo una conexión directa entre el Lejano Oriente mongol y el contemporáneo expansionismo español en América52.
Generalmente, estas intervenciones están marcadas en los márgenes del texto mediante la palabra âadvertenciaâ, que sirve al lector para discernir cuando el texto principal es la traducción literal del autor armenio del siglo XIV o un comentario agregado por Amaro Centeno. Las intervenciones de Centeno respecto de la narración hecha por Haitón sobre los mongoles no son solo de carácter general, sino que, en ocasiones, son puestas en relación con hechos actuales de interés polÃtico o religioso. Por ejemplo, usando un pasaje del original en el que Haitón habla de las campañas militares del ilkhán Ghazan y el apoyo militar provisto por el rey de Armenia como su fiel general, Centeno hace referencia a la historia reciente de España. Aquà la fidelidad y la importancia de tener leales generales (como el rey de Armenia) al servicio del rey (Ghazan) es la idea principal que Centeno destila para sus lectores de la historia de Haitón. De aquà el zamorano extrae una serie de contraejemplos provenientes de su tiempo a modo de âadvertenciasâ sobre el peso de la deslealtad y la traición de generales y comandantes en el fracaso y la caÃda de reyes53. Centeno se refiere a la frustrada acción de Odet de Foix (m. 1528), vizconde de Lautrec, en su asedio a la ciudad de Nápoles bajo domino español; la derrota española en Argelia contra los Otomanos en la fatÃdica batalla de Mostaganem de 1558; y el reciente y famoso extravÃo del rey Sebastián de Portugal en 157854.



Advertencia en los márgenes de la Historia de las cosas de Oriente, folio 48
Además de referencias contemporáneas, de las que hablaremos más adelante, Centeno muestra un interés especÃfico en comentar y clarificar detalles de la historia de Haitón para sus lectores. Por ejemplo, hace una advertencia sobre la validez del relato de Haitón respecto de la historia de los mongoles recalcando las credenciales dinásticas de Haitón (siendo hijo de Libanio, rey de Armenia) y el hecho de que el fraile armenio haya sido testigo presencial de los primeros años del establecimiento de los mongoles en Oriente Medio55. Para esto, Centeno asegura que ha constatado las informaciones provistas por Haitón con otras fuentes y âtodos los autores que han escrito el origen de los Tártaros conforman con lo que dice Aytonoâ56. Lamentablemente, solo menciona, nuevamente a Marco Polo y no revela que otros autores ha consultado para este caso. Del mismo modo, Centeno clarifica ciertas informaciones históricas, como aclarar que el poderÃo de los sultanes de Siria y Egipto de los que habla Haitón, ya no es igual en su propio tiempo pues mientras se está llevando a cabo la traducción del texto, el señorÃo de estas tierras corresponde al sultán otomano. Centeno se sirve de este tipo de aclaraciones para advertir al lector de la incorporación de nueva información sobre el momento presente:
a de presuponer el Lector, que quando Aytono escribió, habÃa estos Soldanes, y tenian el poder que dice: pero en nuestros tiempos, todas estas tierras de Egipto, y la Suria, y Mesopotamia, y Alepo son del gran Turco, y el las gobierna, y posee por sus baxaes (vilayets?), y Sanjacos (Sanjak57), y Belerbeijs (Beylerbeyliks58), como delante diremos59.
A pesar de su esfuerzo por complementar la obra original y su conocimiento sobre la historia de los mongoles, en ocasiones Centeno no puede evitar confundir los nombres de los diferentes khanes mongoles de la misma forma que lo hace Haitón. Por ejemplo, Centeno traduce directamente capÃtulos en los que Haitón menciona correctamente a Güyüg (r. 1246â1248) hijo de Ogodei (capitulo 19) como tercer gran khan de los mongoles, pero no corrige el error del armenio al decir que Jochi (en realidad hijo primogénito de Chinggis Khan) es uno de los hijos de Ogodei60. Asimismo, Centeno reproduce el error de Haitón al nombrar a Baidu (creo que deberÃa decir Batu) y Chagadai como hijos de Ogodei61. A pesar de no percatarse de estos errores genealógicos ya presentes en la obra original, es interesante que Centeno si interviene en el texto al final del capÃtulo 20 para corregir algunos aspectos de la cronologÃa de los hechos expuesta por Haitón, sugiriendo que, si bien Centeno podÃa no tener un conocimiento detallado de los miembros de la realeza chinggÃsida, si poseÃa una visión general sobre los acontecimientos de la expansión de los mongoles en Oriente Medio62. Este conocimiento lo obtuvo de otras fuentes a su disposición que por lo general cita en forma de advertencia en los márgenes del texto. Por ejemplo, al final de este mismo capÃtulo, Centeno menciona que habiendo consultado las obras de Sabelico (su Historia Universal en dos volúmenes impresa en 1509)63 y Raffaello Maffei Volaterrano (GeografÃa), se ve en condiciones de confirmar que fue Ogodei quien envió a sus tres hijos a conquistar âPersia, Mesopotamia y Siriaâ en el año 1241, revelando finalmente algunas de sus fuentes que en su mayorÃa son de origen italiano64.
En ocasiones, al traducir y anotar la obra original, Centeno confunde hechos, lugares, personajes e incluso etnias. Pero son sus aclaraciones e interpretaciones las que permiten adentrarnos, aunque sea con precaución, en las concepciones del mundo y la historia del traductor zamorano65. Por ejemplo, al llegar a la parte en la cual Haitón relata la conquista de Bagdad a manos de Hülegü en 1258, Centeno decide añadir un pasaje sobre esta ciudad primordial del islam. En este pasaje, Centeno relaciona la ciudad de Bagdad con la antigua Babilonia y la describe como la ciudad donde âno acaban de encarecer las grandes riquezas que se hallaron que dicen que apenas en todo lo demás del mundo se podrÃan hallar otras tantasâ66 a lo que inmediatamente agrega una relevante interpretación con perspectiva ibérica respecto de estas inigualables riquezas traÃdas de todo el mundo.
[En Bagdad] se podrÃan hallar otras tantas [riquezas], lo cual me hace creer que las que los Moros robaron en España cuando lo ganaron al Rey don Rodrigo, y las de Ãfrica y otros reinos estaban allà [en Bagdad] juntas que las de España fueron innumerables, y las más preciosas que habÃa en el mundo porque robaron la cámara Real de los Godos que estaba en Toledo: de donde levaron la mesa de Salomón67 tan rica y de tan preciada materia como la alaban que era toda de esmeralda y un cántaro de aljófar, sin los demás ornamentos y otro cántaro de esmeralda que hallaron en Mérida, todo lo cual habÃan robado los Godos a otras naciones, como lo dice Iornando, y la general de España, y la Historia del Rey don Rodrigo que compuso Eleastras Godo (si es auténtica) y estas [riquezas] las llevaron Muça y Tarik al Calife que los envió, como todos saben, a Baldac (Bagdad).
El añadido de este parágrafo es interesante porque refleja el esfuerzo de Centeno para relacionar la historia de los mongoles con el pasado ibérico y su presente hispánico, vinculando las populares leyendas de la mesa de Salomón y el cántaro de perlas de Mérida como expolios de la conquista musulmana del reino visigodo con la conquista mongola de Bagdad a manos de Hülegü. El afán historiográfico de Centeno le permite conectar libremente hechos y lugares a lo largo de toda su traducción, pero siempre intentando respaldar sus argumentos o aclaraciones en otros historiadores, incluso en casos como éste, donde pone en duda la autenticidad del relato que utiliza68.
De la misma forma que añade un parágrafo sobre la ciudad de Bagdad con su propia interpretación, en algunas ocasiones Centeno apunta en los márgenes opiniones de carácter religioso que no se encuentran en la obra original. Por ejemplo, en el capÃtulo 37, Haitón narra las supuestas vejaciones contra las comunidades cristianas llevadas a cabo por el ilkhán Ahmad Tegüder, convertido al islam después de ser cristiano69. De este pasaje, Centeno destaca dos partes que resalta en los márgenes. La primera se refiere a la âperfección de los cristianos de Persiaâ perseguidos por el ilkhán y la âgran penaâ con la que los cristianos sufrieron a manos de monarca mongol70. En la segunda, Centeno muestra, no por primera ni última vez en su obra, su marcada tendencia anti-musulmana al hacerse eco de la muerte de Tegüder describiéndolo como âaquel maldito Mahometoâ. Su rechazo al islam es incluso más especÃfico unas páginas más tarde expresando sin tapujos no solo su islamofobia sino también un marcado sentimiento antijudÃo. Aprovechando una sección de Haitón que explica la traición de un soldado musulmán llamado Calsaca71 a Ghazan Khan durante sus campañas en Siria, Centeno decide destacar en los márgenes lo siguiente: âCalsaca traidor favorecido de Casano [Ghazan], y lo vende, no se puede fiar de moro ni judÃoâ72. A pesar de no haber referencia alguna al judaÃsmo en las palabras de Haitón, Centeno no puede dejar de expresar su opinión respecto de la lealtad de musulmanes y judÃos en lo que, como veremos más adelante, parecen ser menos aclaraciones de hechos históricos y más expresiones de un sentir más relacionado con las circunstancias sociopolÃticas de la España del siglo XVI que con la Persia de los mongoles.
Son estas intervenciones en el texto, ya sea el cambio en la estructura de la obra, las aclaraciones históricas, las inclusiones de fragmentos o referencias a otras fuentes como Marco Polo o las opiniones de Centeno expresadas en los márgenes lo que nos permite proponer que no estamos ante una mera traducción de una fuente original, sino ante una composición histórico-literaria. La traducción sirve a Centeno no solo como método de transmisión de la palabra de Haitón escrita trecientos años antes sino también como una base narrativa sobre la cual Centeno interviene agregando información que él considera necesaria para sus lectores. Es en esta selección premeditada de adiciones, sustracciones y reformulaciones del texto original donde podemos visualizar el subtexto mediante el cual Centeno revela una particular agenda sociopolÃtica que es menos evidente que su espÃritu humanista y difusor. La forma en que Centeno transmite la sección de la historia de los mongoles de Haitón ofrece una ventana no solo a la concepción de la historia de Centeno sino también muestra que la idea de Centeno no fue simplemente traducir un texto que encontró al azar entre los libros de un mercader, sino más bien que el traductor zamorano tenÃa su propia agencia al componer la Historia de las cosas de Oriente.
5 La Historia de las cosas de Oriente, una visión ibérica de Eurasia en el siglo XVI
La motivación de Amaro Centeno en la composición de la Historia de las cosas de Oriente no fue solamente traducir el texto original como si fuese una fuente histórica para uso de los historiadores humanistas de la época. Si bien su vocación difusora y espÃritu humanista son innegable, existen también razones contextuales que pueden explicar por qué Centeno decidió traducir la historia de Haitón al castellano y las razones detrás de sus selectivos comentarios tanto en el texto como en los márgenes. Para interpretar el trabajo editorialista de Centeno es relevante considerar el momento histórico en el que vivió y el contexto polÃtico tanto de la penÃnsula ibérica como del Mediterráneo durante su tiempo. Asà como Centeno se involucra al traducir el texto de Haitón para aclarar pasajes de la historia de los mongoles, algunos de sus comentarios y aclaraciones en Historia de las cosas de Oriente permiten vislumbrar algunas de las ideas, preocupaciones y ansiedades del traductor zamorano que están directamente vinculadas con acontecimientos de la España del siglo XVI. En este contexto, deberÃamos situar el texto en el marco de la confrontación entre la Corona española y el Imperio otomano, las dos principales potencias marÃtimas en el Mediterráneo. Para cuando Centeno se decidió a traducir la obra de Haitón, ambos imperios llevaban compitiendo por la supremacÃa de mar Mediterráneo casi un siglo. A medida que avanzaba el siglo XVI, la influencia de los otomanos en el Este y los españoles en el Oeste del Mediterráneo se enfrentaron en una serie de batallas marÃtimas de las cuales Lepanto (1571) se ha convertido en el sÃmbolo.
La evolución de la literatura histórica ibérica del siglo XVI acompaña la confrontación bélica entre españoles y otomanos, reflejando un creciente interés polÃtico por el Mediterráneo oriental a la vez que aumentaba el interés de los intelectuales españoles por el Imperio otomano y la geopolÃtica de Eurasia. Por ejemplo, con anterioridad al año 1520, las referencias a Anatolia, los turcos o los reinos de Asia en la literatura castellana son puntuales y en su mayorÃa se refieren a la caÃda de Constantinopla (1453) como un acontecimiento trágico, pero sin un análisis profundo de quienes la tomaron o las consecuencias directas que la caÃda de la ciudad podÃa tener para España73. Sin embargo, después de esa fecha, la literatura sobre los turcos en general y los otomanos en particular creció exponencialmente en la penÃnsula ibérica, principalmente gracias a la traducción de obras italianas producidas en su mayorÃa por autores venecianos y genoveses en el siglo XV y principios del siglo XVI. La traducción de Centeno no es ajena a esta tendencia y se sitúa en este contexto de creciente interés por el Mediterráneo oriental, los turcos otomanos y los pueblos y regiones de Eurasia que parece haber cautivado a una buena parte de los literatos castellanos después de la ascensión de Carlos I y especialmente en la segunda mitad del siglo XVI. Como vimos anteriormente, además de traducir el texto, Centeno añadió a su obra a modo de advertencias hechos sucedidos después de la escritura de la obra de Haitón, unas veces con intención de clarificar hechos del pasado y otras para hacer referencia a preocupaciones contemporáneas a su tiempo. Estas referencias se pueden agrupar en tres áreas temáticas muy concretas: los persas del Irán safavÃ, los turcos otomanos y las comunidades cristianas de Oriente Medio.
De sus propias palabras entendemos que Amaro Centeno no se percibÃa a sà mismo solo como un traductor de libros antiguos sino como un historiador en toda regla. Es por ello que a lo largo de su obra intenta ser riguroso en mencionar las diferentes fuentes que utiliza cuando agrega nueva información. Lo hace, como hemos visto, cuanto puntualiza partes de la historia de los mongoles, pero también en la segunda parte de la Historia de las cosas de Oriente que habla de las cruzadas. Es significativo que, por ejemplo, en la descripción de Haitón del reino de la India, la limitada información proporcionada por el texto original se complementa con la inclusión de información procedente de historiadores portugueses contemporáneos de Centeno74. Si consideramos nuevamente el contexto histórico en el que escribió Centeno, no es de extrañar la especial importancia que un territorio como la India adquiere en la narración de Centeno y la incorporación de autores portugueses a su obra. La proximidad temporal entre la publicación de la Historia de las cosas de Oriente con la anexión de Portugal y sus colonias (especialmente los enclaves indios) a la corona española en 1581 empuja a Centeno a expandir este capÃtulo de la obra original de Haitón para su audiencia española del siglo XVI.
En la narrativa que se puede reconstruir a partir de los comentarios añadidos por Centeno, la idea de Eurasia que se trasmite está marcada por una clara división entre buenos, malos y vÃctimas que coinciden con las áreas temáticas identificadas más arriba. Entre ellos, los primeros son los persas de la dinastÃa safávida de Irán (1501â1736), a quienes describe Centeno al principio de su obra valiéndose de una anacrónica referencia de Haitón.
Dice Aytono, que los Persianos en su tiempo no usaban la guerra, pero ahora en nuestros dias sabemos que son valerosos pues a más de veinte años que las sustentan esforzadamente contra los Turcos, de la casa Otomana sabiéndose conservar con las victorias, y no desmayando, ni perdiendo el ánimo en los casos y sucesos adversos que suceden en las guerras. Asà que la necesidad los debió de hacer maestros, pues dan bien que hacer al turco75.
En consecuencia, en tanto que rivales de los turcos, los safávidas de Irán se convierten en potenciales aliados de España, una idea que Centeno comparte con varios intelectuales españoles de su tiempo76. Sin embargo, Centeno va un paso más allá que muchos de sus contemporáneos al valerse de la obra de Haitón para construir sus propias teorÃas sobre las genealogÃas del imperio persa. Por ejemplo, en el capÃtulo que narra el ascenso al trono del Ilkhanato de Persia de Abaqa (r. 1265â1282), Centeno añade un parágrafo aclaratorio de su propia autorÃa que no solo certifica que Abaqa heredó el reino mongol de Persia de su padre Hülegü, como asà lo hizo, sino que agrega que,
con varias mudanzas y alteraciones [el reino de Persia] lo han tenido siempre los descendientes de los Tártaros, que aunque tomaron después de esto la secta maldita de Mahoma, con todo eso han tenido amor a los cristianos, y han sido enemigos de los Turcos y dándoles muchas batallas, lo cual se vió bien en el tiempo de aquel famoso Rayo de guerra que llamaron Gran Tamorlan, el que prendió, y desbarató a Bayazeto Emperador de los Turcos, y lo truxo [puso] preso, y enjaulado por toda la Asia hasta que murió, y después del Vsum Casano [Uzun Hasan], y Ismael Sophi [SafavÃ77], y Casulas Sophi78, que reina hoy en Persia, les han dado tanto que hacer a los Turcos, que han dejado descansar algunos años a los cristianos, sin extenderse por Europa más de lo que están79.
Esta relación lineal dinástica entre Abaqa, Tamerlán e Isma`il SafavÃ, si bien completamente inventada por Centeno, le permite de alguna manera vincular la historia de Haitón con su presente actual. Mediante esta formulación didáctica, Centeno establece una serie de paralelismos no solo entre la obra original y su traducción, sino también entre mongoles y persas y, casi por decantación, entre él mismo y Haitón como cronistas. Si en el relato de Haitón los mongoles son los potenciales aliados de la cristiandad en contra del sultán mameluco, Centeno parece sugerir que el shah de Persia es el aliado natural de España contra los turcos otomanos. Incluso, para reafirmar esta potencial alianza, Centeno diferencia a los safávidas de los demás musulmanes, destacando correctamente el sectarismo diferencial del islam chiita safávida, aunque sin entrar en detalles sobre sus diferencias o similitudes con la vertiente sunita de los otomanos. Es nuevamente en los márgenes de una sección de la traducción donde Centeno especifica un poco más estos paralelismos y menciona que la parte de Irán que alguna vez dominaron los mongoles en tiempos de Haitón son los mismos âpersianos con que guerrean los turcos y su emperador es el Sophi, son diferentes en la religión, a los demás sectarios de Mahomaâ80.
Quizás la forma más explÃcita en la que Centeno establece paralelismos entre su tiempo y el pasado es mediante la conexión histórica entre diferentes poblaciones, etnias y religiones. Aprovechando un capÃtulo en el que Haitón menciona la expansión del imperio de los Khwarazmshahs (Corasmios) y sus batallas contra los árabes de Siria e Irak, Centeno introduce un breve pasaje sobre estas poblaciones: âestos árabes, y Sarracinos de quien se ha tratado en este capÃtulo [de Haitón] es todo una misma cosa, y son los que vulgarmente llamamos Morosâ81. Prosigue con una breve descripción sobre la aparición de Muhammad como profeta del islam, la expansión de los árabes desde Arabia y como adoptaron el nombre de moros al conquistar las regiones de âlas Mauritanias que son en Ãfrica, lo que es Fez, y Marruecos, Oran, y Tremecenâ. Lo más interesante es que Centeno no termina aquà su descripción de estos pueblos, sino que continua inmediatamente narrando la historia del origen de los turcos. De esta forma, se establece un claro continuo a ojos del lector castellano del siglo XVI entre moros y turcos otomanos.
Mientras en la narrativa de Centeno los persas son los âbuenosâ y potenciales aliados, los âmalosâ y enemigos de la cristiandad son los turcos otomanos. Es especialmente interesante cuando el traductor zamorano hace anotaciones en la sección escrita por Haitón sobre el âorigen de los turcosâ añadiendo una breve explicación sobre la aparición de los otomanos que, por obvias razones de cronologÃa, no aparecen mencionados en la obra original del armenio. En sus anotaciones, Centeno describe a estos otomanos como un grupo originalmente pagano que, después de tomar las tierras de los cristianos en Anatolia, construyeron un imperio inaugurado por el lÃder tribal Otoman (Osmán) que se convirtió en sultán en 1301. Lo que es interesante de esta adición de Centeno es que esta narración del origen del Imperio otomano es un calco exacto de la âhistoria oficialâ producida por las propias fuentes turcas de los siglos XV y XVI82. No sabemos de dónde Centeno obtiene esta información, aunque es de suponer que de alguna de las fuentes europeas que replican la historia y no de fuentes originales otomanas83. De todas maneras, Centeno refleja un profundo conocimiento no solo de la historia sino también de la situación de la dinastÃa otomana en su propio tiempo. Inmediatamente después de hablar de su origen, Centeno es capaz de enumerar los nombres de todos los sultanes otomanos que han gobernado el Imperio desde el tiempo de Osmán en 1301 hasta su contemporáneo Murad III (m. 1595)84.



Descripción de sultanes otomanos en la Historia de las cosas de Oriente, f. 18b
De entre los sultanes otomanos, Centeno se ocupa especialmente de Selim II (r. 1566â1574). En primer lugar, por ser el sultán que âperdió la gran batalla Naval que venció el señor don Juan de Austriaâ, en clara referencia a la batalla de Lepanto, pero Centeno se explaya también en las campañas de Selim II en Egipto. Nuevamente Centeno hace alarde de su conocimiento de monarcas extranjeros. En este caso, Centeno nos dice que utilizó el libre de Paulo Jouio (Paolo Giovio, 1483â1553), seguramente el Commentario de le cose deâ Turchi (1531) para completar la historia Haitón85. Agrega que, desde el tiempo en que Haitón escribió, se sucedieron veinticuatro sultanes en Egipto destacando los nombres de unos pocos de ellos hasta llegar a Tomunbeyo (Tuman Bay II, m. 1517)86. Si bien en ocasiones anteriores hemos visto que la conexión entre el contenido de la obra original y las aclaraciones o anotaciones de Centeno son sugeridas, en este caso, la referencia a Haitón es explÃcita al señalar que la caÃda de los mamelucos a manos de los turcos fue un hecho que âprofetizó Aytonoâ. Esta es una nueva instancia en la que Centeno interviene para aggiornar la narración de Haitón al mismo tiempo que le permite remarcar, una vez más, el poder de los turcos otomanos, quienes, después de todo, fueron los que consiguieron vencer a los sultanes de Egipto tras siglos de fallidas cruzadas europeas87.
Una vez establecidos los potenciales aliados y enemigos, Centeno no tarda en identificar a los que para él son a las vÃctimas de toda esta historia. Aquà sale a relucir un especial interés por los cristianos de Oriente y su subyugación bajo reinos musulmanes (especialmente otomanos) que es de especial interés para Centeno. Mientras Eurasia se divide entre los enemigos otomanos y los potenciales aliados persas, Centeno está especialmente interesado en transmitir la situación victimaria de las comunidades cristianas de Oriente. Si bien Centeno nunca lo menciona explÃcitamente, el origen armenio de Haitón debe haber jugado un rol al decidirse a traducir esta obra en particular. Los reinos cristianos de Oriente son presentados como poblaciones sometidas, de cuya opresión, los cristianos europeos son también responsables.
Este reino de la Georgia y el de Armenia fueron señoreados por reyes Cristianos muchos tiempos como lo eran cuando Aytono escribió esta historia, pero después por nuestros pecados los poseen infieles y sobre este reino de la Georgia y Armenia mayor tienen continuas guerras y competencias los Emperadores de las casa Otomana que son los Turcos de Constantinopla con los reyes Persianos llamados Sophies por uno de este nombre que fue valeroso88, de quien ellos tomaron descendencia y son muy amigos de los Cristianos ponentinos89.
A esta descripción, Centeno añade un comentario sobre las cruentas batallas entre otomanos y persas por las tierras de los cristianos, refiriendo al lector los libros de Paulo Giovio y, especialmente, una reciente traducción al español de una obra italiana hecha por Antonio de Herrera y publicada en 158990. De la misma forma que Centeno establece paralelismos entre otomanos y moros o entre persas y mongoles, el relato medieval de Haitón también le sirve para ilustrar cuestiones relacionadas con la realidad interna de la penÃnsula ibérica. Por ejemplo, estas referencias a la opresión de cristianos por parte de monarcas musulmanes adquieren especial relevancia en la traducción, resaltando el hecho de que estas comunidades cristianas están viviendo bajo la opresión del Gran Turco musulmán. Los musulmanes en general son tratados con gran desdén en todo el texto, una hostilidad que se evidencia no solo en la elección para ser traducido al castellano de un texto como el de Haitón concebido para llamar a la cruzada, sino que esta hostilidad está presente en muchas de las anotaciones de Centeno sobre la obra original. Es difÃcil no ver en esta insistencia en la opresión de cristianos y las vejaciones a las que están sometidos por los musulmanes un paralelismo inverso con su propio tiempo. La insistencia de Centeno en la dramática condición de los cristianos de Oriente es difÃcilmente disociable de la situación polÃtico-religiosa que él mismo está viviendo en la Córdoba de finales del XVI mientras lleva a cabo la traducción de la obra del armenio. Sugiero que el contexto polÃtico en el que vivÃa Centeno al seleccionar, traducir y comentar la obra de Haitón está reflejada en los paralelismos expresados en la Historia de las cosas de Oriente. Por un lado, en el plano internacional, un reino de España en guerra con los otomanos y ensayando potenciales alianzas con los persas safávidas pero, por otro, también en el plano nacional, en una España entre la revuelta de las Alpujarras (1568 y 1571) y la próxima expulsión de los moriscos (1609) pues, efectivamente, sus acotaciones y aclaraciones son a menudo un reflejo de una clara tensión interreligiosa que está presente a lo largo de toda la composición de la obra.
6 Conclusión
Generalmente se asume que el interés histórico de los intelectuales españoles del siglo XVI estaba centrado en los acontecimientos y descripciones del âNuevo Mundoâ. Si bien es cierto que existe una amplia literatura sobre las Américas en este siglo, el interés por Eurasia permaneció presente entre los intelectuales de las ciudades de la expansiva penÃnsula ibérica. La Historia de las cosas de Oriente es un ejemplo de la persistencia de este interés euroasiático por parte de intelectuales ibéricos durante este tiempo. Desde un punto de vista del conocimiento territorial, Centeno, mediante sus intervenciones en el texto, amplia la información geográfica e histórica de regiones como India, China o Egipto, y, desde un punto de vista polÃtico, muestra un especial interés por la geopolÃtica de su tiempo en Eurasia, con los sultanes otomanos, los persas safávidas y los cristianos orientales en el centro de su interés narrativo. A pesar de los viajes transatlánticos y del creciente conocimiento de los océanos Atlántico y PacÃfico, la obra de Centeno refleja la permanencia de un interés en Eurasia y el mundo musulmán desde una perspectiva ibérica aún poco explorada en la historiografÃa contemporánea.
En su conocimiento sobre el Imperio mongol y el Oriente Medio, Centeno se descubre como un historiador con un importante conocimiento sobre la materia y una sorprendente capacidad para relacionar lugares, hechos históricos y personajes del pasado con su propio presente. Asimismo, hemos intentado demostrar que la traducción hecha por Centeno no es polÃticamente inocente, ni la elección de la obra de Haitón, como objeto de traducción, azarosa. La declarada animosidad hacia el islam, la sublimación de los safávidas en detrimento de los otomanos y los posibles paralelismos de opresión religiosa entre Oriente Medio y España matizan la idea de que la motivación de esta traducción fue únicamente la expresión de un altruista espÃritu humanista de expansión de conocimiento en lengua castellana. El Imperio safávida del siglo XVI ofrecÃa un interesante aliado polÃtico potencial para un reino hispánico en guerra contra los turcos otomanos, del mismo modo que Haitón proponÃa forjar una alianza entre los reinos cristianos y los mongoles contra los mamelucos del siglo XIV. Aunque Centeno nunca sugiere directamente que tal alianza puede o debe ser buscada por el rey de España, este paralelismo es una estrategia narrativa interesante, que conecta al lector de la Iberia del siglo XVI con el texto medieval a través de la situación polÃtica del Mediterráneo y la Eurasia de tiempos de Centeno. AsÃ, tanto las circunstancias polÃticas como el entorno sociocultural de los intelectuales humanistas de la época aparecen como elementos importantes para entender la aparición de esta edición impresa de la obra Haitón en lengua castellana en pleno auge del Imperio español del siglo XVI.
Este capÃtulo ha sido financiado por el Austrian Science Fund: FWF-Start, Nomadsâ Manuscripts Landscape Project, Y-1232 G30.
Ver por ejemplo la inclusión de esta obra en el apartado de âwestern sourcesâ de la recientemente publicada Cambridge History of the Mongol Empire, vol. 2 (Cambridge: Cambridge University Press, 2023), Peter Jackson, âWestern European Sourcesâ en Michal Biran y Hodong Kim, The Cambridge History of the Mongol Empire, 2 vols (Cambridge: Cambridge University Press, 2024): 194â237.
Una edición moderna del texto fue publicada a principios de siglo XX en Charles Köhler, ed. âLa Flor des estoires de la terre dâOrientâ, Recueil des historiens des croisades: Documents arméniens, II (Paris: Académie des Belles Lettres, 1906), texto francés, 111â253; texto en latÃn, 255â363. Mas recientemente se ha publicado una traducción al inglés de Robert Bedrosian que durante décadas solo habÃa sido accesible en internet. Ver, Hetâum, History of the Tartars: the flower of histories of the East. Traducido por Robert Bedrosian (sin lugar: Sophene Pty Ltd, 2021). La ediciòn más reciente es la francesa de Thomas Tanase, La Fleur des histoires de la terre dâOrient (Toulouse: Anacharsis, 2023).
Sven Dörper, Die Geschichte der Mongolen des Hethum von Korykos (1307), in der Rückübersetzung durch Jaen le Long, Traitiez des estas et des conditions de quatorze royaumes de Asie (1351) (Fráncfort del Meno: Peter Lang, 1998).
Juan Gil Fernández. En demanda del Gran Kan: viajes a Mongolia en el siglo XIII (Madrid: Alianza Editorial, 1993); Guillermo de Rubruck, The Mission of Friar William of Rubruck:
His Journey to the Court of the Great Khan MoÌngke, 1253â1255. Editado y traducido por Peter Jackson y David O. Morgan (Indianapolis: Hackett Publishing Company, 2009).
El manuscrito castellano se encuentra en la Real Biblioteca del Monaterio de San Lorenzo del Escorial (Ms. Z-I-2). Copiado en letra gótica aragonesa del s. XIV en el escritorio de Juan Fernández de Heredia en Aviñón durante el siglo XIV. Destaca el hecho que, en este códice, la obra de Haitón (folios 1râ57v) esta seguida de una copia del libro de Marco Polo (58râ104v). Ver, Julián Zarco Cuevas, Catálogo de los manuscritos castellanos de la Real Biblioteca de El Escorial (Madrid, 1929): 58â60.
Aitó, prÃncipe de Górigos, Llibre de les batalles dels tartres o Flors de les històries de la terra dâOrient. Biblioteca Nacional de Cataluna, ms 490, f. 84vâ96v. Edición impresa de Albert Hauf, ed. Flor de les històries dâOrient (Barcelona: Llibres del Mall, 1989). El manuscrito catalán está acompañado, entre otros, por un texto de famoso viajero franciscano Odorico de Pordenone, quien viajó a China a través del Imperio mongol en el siglo XIV, Odorico de Pordenone, De ritibus diversarum nationum gentilium et paganorum. Biblioteca Nacional de Cataluña, ms 490, 75râ84r.
Al menos 15 copias del original en francés y 31 copias del original en latÃn han llegado a nuestros dÃas, incluyendo, por ejemplo, el manuscrito del siglo XV que incluye lustraciones de alta calidad de 24 escenas de la obra de Haitón. Ver, manuscrito BNF Français 2810, ff. 226â267.
Jacob G. Ghazarian, The Armenian Kingdom in Cilicia During the Crusades: The Integration of Cilician Armenians with the Latins, 1080â1393 (Richmond: Curzon, 2000): 69â71.
Sobre las circunstancias de la toma de votos por parte de Haitón ver Hetoum, A Lytell Cronycle, Glenn Burger, ed. (Toronto: University of Toronto Press, 1988), xx, y nota 38.
Sobre su influencia en la España medieval ver MarÃa Estela González de Fauve, La orden premostratense en España el monasterio de Santa MarÃa de Aguilar de Campoo (siglos XIâXV) (Palencia: Centro de Estudios del Románico, 1991).
Hetoum, A Lytell Cronycle, xxiâxxii.
Angus Steward, The Armenian Kingdom and the Mamluks: War and Diplomacy During the Reigns of Hetâum II (1289â1307) (Leiden: Brill, 2001): 94.
Al respecto ver el capÃtulo de Antonio GarcÃa Espada en este volumen.
Algunos autores sugieren que este libro no fue dictado en la versión original en francés por Haitón, sino que pudo haber sido añadida por el traductor al latÃn Nicolás Falcón. Para una discusión sobre este cuarto libro de la historia de Haitón, ver Varios Autores, Recueil des historiens des croisades: Historiens arméniens, textes bilingues arménien-français, vol. 2 (ParÃs: Académie royale des inscriptions et belles-lettres, 1906): lxiâlxvii.
Hetoum, History of the Tartars [The Flower of Histories of the East]. Traducido por Robert Bedrosian (Sophene: Pty Ltd, 2021): capÃtulo 42.
John Masson, Jr Smith, âÊ¿Ayn JÄlÅ«t: MamlÅ«k success or Mongol failure?â, HJAS 44 (1984): 307â45; Reuven Amitai, âBack to Ê¿Ayn JÄlÅ«t, Againâ, Jerusalem Studies in Arabic and Islam 50 (2021): 225â254. Sobre la campaña mongola de 1260 ver Reuven Amitai-Preiss, Mongols and Mamluks. The Mamluk-ĪlkhÄnid War, 1260â1281 (Cambridge: Cambridge University Press, 1995): 26â35.
Marco Bais, âArmenia and Armenians in Hetâumâs Flos Historiarum Terre Orientisâ, Medieval Encounters 21, 2â3 (2015): 214â231.
Amaro Centeno llama Casano a Ghazan Khan y Tagodor a Tegüder Aḥmad. Sobre la conversion al islam de los ilkhanes de Irán ver Reuven Amitai-Preiss, âSufis and shamans: some remarks on the Islamization of the Mongols in the Ilkhanateâ, Journal of Economic and Social History of the Orient 42 (1999): 27â46.
Ver Reuven Amitai-Preiss, âMongol Imperial Ideology and the Ilkhanid War against the Mamluksâ en Reuven Amitai y David O. Morgan, The Mongol Empire and Its Legacy (Leiden: Brill, 1999): 70.
Joseph Lecler, Vienne (Mainz: Matthias-Grünewald, 1965).
Una versión digital de la edición de La Historia de las Cosas de Oriente (a partir de aquà me referiré a este texto como HCO) se encuentra disponible en la página web de la Biblioteca Digital de AndalucÃa, ConsejerÃa de Educación, Cultura y Deporte de la Junta de AndalucÃa.
Sobre el ducado de Benavente ver diferentes artÃculos en Varios Autores, El Condado de Benavente. Relaciones hispano-portuguesas en la Baja Edad Media. Actas del Congreso hispano-luso del VI Centenario del Condado de Benavente. 22 y 23 de octubre de 1998 (Benavente: Centro de Estudios Ledo del Pozo, 2000); sobre algunas de las riquezas acumuladas por los duques de Benavente ver Carmen Heredia Moreno, âNobleza, Poder y Riqueza. Una Aproximación a la Colección de PlaterÃa de Don Antonio Alonso de Pimentel Herrera, VI Conde y III Duque de Benavente (1514â1575)â, Laboratorio de Arte 25, 1 (2013): 171â183.
Especialmente Juan Alonso Pimentel de Herrera y Quiñones, duque de Benavente contemporáneo de la juventud de Amaro Centeno.
No he encontrado mención de Centeno a relación alguna con los duques de Benavente y esta conexión es solamente una especulación del autor de este articulo a la espera de nuevas evidencias sobre la vida de Amaro Centeno.
Rafael RamÃrez de Arellano, Ensayo de un Catálogo Biográfico de Escritores de la Provincia y Diócesis de Córdoba con descripción de sus Obras, vol. 2 (Madrid: Tip. de la revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1922): 94. El poema completo puede verse en la reproducción hecha a principios del siglo XX basada en la copia del aparente único ejemplar del soneto que se encontraba en la biblioteca personal del Marqués de Jerez de los Caballeros, ver José MarÃa de Valdenebro y Cisneros, La Imprenta en Córdoba: Ensayo bibliográfico (Madrid: Impresores de la Casa Real. 1900): 652â657. Para una actualización sobre los libros publicados en Córdoba en esta época ver Carlos M. Collantes Sánchez, âEl origen de la imprenta en Córdobaâ, Titivillus 7 (2021): 209â227.
Los cuatro sonetos se pueden encontrar al principio de la obra en HCO, ff. e-f y los autores son Acisclo Muñoz, Iván Baptista Hurtado, Pedro Narváez de las Infantas y un amigo del autor oriundo de la Puebla de Sanabria de quien no conocemos su nombre.
Jesús Bustamante, âLos cÃrculos intelectuales y las empresas culturales de Felipe II: tiempos, lugares y ritmos del humanismo en la España del siglo XVIâ en Mónica Quijada Mauriño y Jesús Bustamante GarcÃa, Ãlites intelectuales y modelos colectivos: mundo ibérico (siglos XVIâXIX) (Madrid: CSIC, 2003): 33â58.
HCO, f. 7b.
La excepción a esta regla es un único estudio, publicado hace ya veinticinco años por MarÃa Dolores GarcÃa Sánchez, âLa Imagen de Oriente a través de Amaro Centenoâ en Actas del XIII Congreso de la Asociación Internacional de Hispanistas, vol. 1 (Madrid: Editorial Castalia, 1998): 547â8.
Diogo Ramada Curto, âEuropean Historiography on the Eastâ, The Oxford History of Historical Writing, José Rabasa, Masayuki Sato, Edoardo Tortarolo y Daniel Woolf, eds. vol. 3 (Oxford: Oxford University Press, 2012): 546. El libro aparece también mencionado entre las bibliografÃas compiladas en el siglo XIX por John Pinkerton, A general collection of the best and most interesting voyages and travels in all parts of the world; many of which are now first translated into English, vol. 17 (Londres: Longman, 1814): 10.
Hetoum, A Lytell Cronycle, Richard Pynsonâs Translation (c. 1520) of La Fleur des histoires de la terre dâOrient (c.1307) editado por Glenn Burger (Toronto, 1988).
Sobre la evolución de la escritura humanÃstica y su incorporación en la impresión de libros ver Juan Carlos Galende DÃaz, âLa escritura humanÃstica en la Europa del Renacimientoâ Espacio, Tiempo y Forma. Serie III. Historia Medieval, 11 (1998): 187â230.
Diego Galván tenÃa su imprenta en la calle âAçoñaycazâ, actualmente calle GarcÃa Lovera en la ciudad de Córdoba, ver José MarÃa de Valdenebro y Cisneros, La Imprenta en Córdoba: Ensayo bibliográfico (Madrid: Impresores de la Casa Real. 1900): 651â2; sobre Alonso Núñez de Bohórquez ver Henar Pizarro Llorente, âAlonso Núñez de Bohórquezâ, en José MartÃnez Millán y C.J. de Carlos Morales, dirs. Felipe II (1527â1598): La configuración de la MonarquÃa Hispana (Valladolid: Junta de Castilla y León, 1998): 442â443.
Miguel RodrÃguez parece haber formado parte de una red de mercaderes de libros relativamente extensa en la España del siglo XVI, ver José MarÃa Torres Pérez, âJuan Pedro Musete, mercader de libros, en Medina del Campoâ Revista General de Información y Documentación, 17, 1 (2007): 91â94, referencia a Miguel RodrÃguez en página 87.
Dado que la numeración de folios comienza con la obra, los quince folios precedentes que incluyen el tÃtulo, los permisos reales, la licencia de publicación, los sonetos de colegas del autor, etc. se refieren aquà con letras de la aân.
Entre la abundante literatura sobre las cruzadas ver Jonathan Riley-Smith, The Crusades: A History (New Haven: Yale University Press, 2005); Thomas Madden, The New Concise History of the Crusades (Lanham: Rowman and Littlefield Publishers, 2006).
Joseph R. Strayer, âThe Crusades of Luis IXâ en Kenneth Sutton, ed. A History of the Crusades (Milwaukee: University of Wisconsin Press, 1969): 487â521.
Por ejemplo, Centeno cita a Antonino de Florencia (m. 1459) y su Crónica de Historia o a Marco Antonio Sabelios (m. 1506) para su recopilación de la vida de Pedro el Ermitaño. Ezra Sullivan âAntonino Pierozzi: A Locus of Dominican Influence in Late Medieval and Early Renaissance Florenceâ, Angelicum 93, 2 (2016): 345â358.
Teobaldo comandó la âCruzada de los Baronesâ como conde de Champaña y no como rey de Navarra. Sobre la cruzada ver Michael Lower, The Baronsâ Crusade: A Call to Arms and its Consequences (Filadelfia: University of Pennsylvania Press, 2005).
HCO, f. 138a.
GarcÃa, âLa imagen de Orienteâ, 546â553.
HCO, f. 7b.
Arcadio Castillejo Benavente, La imprenta en Sevilla en el siglo XVI. 1521â1600 (Sevilla: Universidad de Sevilla, 2019); Manuel Peña DÃaz, âEl espejo de los libros: lecturas y lectores en la España del Siglo de Oroâ en Manuel Peña DÃaz, Pedro Ruiz Pérez, Julián Solana Pujalte, eds. La cultura del libro en la edad moderna: AndalucÃa y América (Córdoba: Universidad de Córdoba, 2001): 145â158.
HCO, f. 7b.
Por ejemplo, a diferencia del original, Centeno omite la división en cuatro libros y numera los capÃtulos consecutivamente hasta el número cincuenta y cuatro. Lo interesante de este arreglo es que este libro IV, en el que Haitón se dirige al papa pidiendo una cruzada, no fue incluido en la traducción. Ver, por ejemplo, Hetâum, Die Geschichte der Mongolen des Hethum von Korykos (1307) in der Rückübersetzung durch Jean le Long âTraitiez des estas et des conditions de quatorze royaumes de Aiseâ (1351). Editado por Sven Dörper (Fráncfort del Meno y Nueva York: Peter Lang, 1998): 91.
HCO, f. 61b.
HCO, f. 62a.
Es interesante que Centeno también reconoce este exiguo interés de Haitón por el Lejano Oriente al añadir el extracto de Marco Polo. HCO, f. 52b.
HCO, f. 51bâ52b.
Esta referencia al Preste Juan la obtiene Centeno del extracto de la obra de Marco Polo que incluye en la HCO.
HCO, f. 51a. En los márgenes de la continuación de este capÃtulo (f. 52b), Centeno agrega una interesante nota en el margen notando que âestando imprimiendo esta Historia [la HCO] hoy, 7 de abril de 1595, vide las republicas del mundo de Fray Ieronimo Roman impresas este mismo año y en ellas añadida la Rep. de los Tártarosâ. Esta referencia es interesante porque demuestra que Centeno estaba actualizando su material hasta el último momento, incluyendo la nueva edición de la obra mencionada que se publica en 1595 en su versión revisada tras ser denunciada la primera publicación de 1575 por el Consejo de Indias de la Corona Española. Ver Jerónimo Román y Zamora, Repúblicas del mundo: diuididas en tres partes (Salamanca: En Casa de Iuan Fernandez, 1595).
HCO, f. 48a.
Sobre el asedio de Nápoles ver Geoffrey Parker, Emperor: A new Life of Charles V (New Heaven: Yale University Press, 2019): 181â199; Bernard Vincent, â1558 Mostaganem, el desastre del ejército españolâ en Xosé M. Núñez Seixas, ed. Historia mundial de España (Barcelona: Destino, 2018): 261â267. Sobre la campaña del rey Sebastián de Portugal el norte de Ãfrica ver Anthony Disney, A History of Portugal and the Portuguese Empire. Vol. 2: The Portuguese Empire (Cambridge: Cambridge University Press, 2009): 17â20. Sobre el movimiento conocido como Sebastianismo en torno a la desaparición del rey Sebastián de Portugal ver Tomás GarcÃa Figueras, âLa leyenda del sebastianismoâ, Revista de estudios polÃticos 13â14 (1944): 163â179.
HCO, f. 22bâ23a.
HCO, f. 22b.
División administrativa del Imperio otomano. Ver Colin Imber, âGovernment, administration and lawâ, en Suraiya N. Faroqhi y Kate Fleet, eds. The Cambridge History of Turkey, vol. 3 (Cambridge: Cambridge University Press, 2006): 205â240.
En la estructura administrativa territorial del imperio otomano, los beylerbeyliks estaban divididos en sanjaks que, a su vez, se dividÃan en vilayets.
HCO, f. 56a.
HCO, capÃtulos 20â22.
Batu era hijo de Jochi y nieto de Chinggis Khan mientras que Chagadai fue el segundo hijo de Chinggis Khan y khan del ulus de Asia Central hasta su muerte en 1241. Para una vision general sobre el dominio mongol en Asia Central ver Michal Biran, âCentral Asia from the Conquest of Chinggis Khan to the Rise of Tamerlane: The Ãgodeied and Chaghadaid Realmsâ, En Peter B. Golden, Nicola Di Cosmo y Allan Frank, eds. The Cambridge History of Inner Asia, vol. 2: The Chinggisid Age (Cambridge: Cambridge University Press, 2009): 46â66; más recientemente Michal Biran, âMongol Central Asia: The Chaghadaids and the Ãgödeids, 1260â1370â en Michal Biran y Hodong Kim, eds. The Cambridge History of the Mongol Empire, vol 1. (Cambridge: Cambridge University Press, 2023): 319â396. Además, Centeno traduce los nombres de los khanes de la Horda Dorada y la Horda Blanca (khanatos mongoles que dominaban la estepa rusa y el Cáucaso norte en el siglo XIV) a partir de los nombres provistos por Haitón. Los nombres mencionados son Capar y Doece (quizás Noqai y Toqtoâa Khan, m. 1312), ver Marie Favereau, The Horde: how the Mongols changed the World (Cambridge, MA: The Belknap Press of Harvard University, 2021): 165â6.
Las referencias geográficas dadas por Haitón y reproducidas por Centeno en este pasaje son el bÃblico y no identificado rÃo Fisón y la región de âBaja Persiaâ, posiblemente la región moderna del Kurdistán.
Marco Antonio Cocio Sabelico, Enneades sive Rhapsodia historiarum (Impreso por Jacques Giunta, 1535).
HCO, f. 24aâb.
Por ejemplo, Centeno dice que los Cordinos (kurdos) mencionados por Haitón son los âArabes de Africaâ, HCO, f. 34b.
HCO, f. 28b.
Sobre la leyenda de la mesa de Salomón ver MarÃa Jesús Rubiera Mata, âLa mesa de Salomónâ, Awraq: Estudios sobre el mundo árabe e islámico contemporáneo (1980): 26â31.
Eleastras es el nombre del supuesto historiador real de la corte del rey Rodrigo visigodo según la Crónica Sarracina de Pedro de Corral, una obra considerada de caballerÃa, pero con una apariencia de crónica histórica escrita en 1443 y publicada probablemente en Sevilla en 1499. Ver Michael Agnew, âThe Fact of Fiction as Fact in the âCrónica sarracinaâ and its Implications in Fifteenth Century Castileâ, The Medieval Chronicle, 2 (2002): 28â40; Frédéric Alchalabi, âLâécriture de lâhistoire dans la Crónica Sarracina de Pedro de Corral: le roi et son conseiller sous le regard dâEleastras, lâhistorienâ, e-Spania 12, publicado en lÃnea el 21 noviembre de 2011 y consultado el 8 de octubre de 2023. https://doi.org/10.4000/e-spania.20595.
Reuven Amitai-Preiss, âThe Conversion of the Ilkhan Tegüder Ahmad to Islamâ, Jerusalem Studies in Arabic and Islam, 25 (2001): 15â43; Judith Pfeiffer, âReflections on a âDouble Rapprochementâ: Conversion to Islam among the Mongol Elite during the Early Ilkhanateâ en Linda Komaroff, ed. Beyond the Legacy of Chinggis Khan (Leiden: Brill, 2001): 369â389.
Llamado Mahometo por Centeno haciendo suyo el nombre de Mohamed atribuido por Haitón al ilkhán Ahmad Tegüder y lo describe como âaquel maldito Mahometo.â
La traducción al inglés de la obra de Haitón hecha por Bedrosian traduce el nombre como Quipchaq (Galpakâ).
HCO, f. 40a.
El aumento del interés por el Imperio otomano en tanto que enemigo directo, parece estar vinculado con el avance otomano en los territorios austriacos del emperador Carlos V durante la década de 1520, marcada por la decisiva victoria otomana en la batalla de Mohács (1526) y el posterior sitio de Viena en 1529. Para una descripción de la expansión otomana en Europa ver Palmira Brummett, âOttoman expansion in Europe, ca. 1453â1606â en Suraiya N. Faroqhi y Kate Fleet, eds. The Cambridge History of Turkey, vol. 3 (Cambridge: Cambridge University Press, 2006): 44â73.
Entre los autores lusos mencionados por Centeno destacan João de Barros (m. 1570), Asia de Joam de Barros/dos fectos que os Portugueses fizeram no descobrimento et conquista dos mares et terras do Oriente (publicado en diferentes volúmenes entre 1552â1567); Fernão Lopes de Castanheda (m. 1559), História do Descobrimento e Conquista da Ãndia pelos Portugueses (publicado en ocho volúmenes entre 1551â1561). EspecÃficamente, Centeno incorpora citas directas de LuÃs Vaz de Camões (m. 1580), Os LusÃadas, (Lisboa: Antonio GoÌçaluez impressor, 1572).
HCO ff. 7aâb.
Encarnación Sánchez GarcÃa, âNotas sobre la imagen de Persia en la prosa española del siglo XVIâ, en Francisco DomÃnguez Matito y MarÃa Luisa Lobato López, eds. Memoria de la palabra: actas del VI Congreso de la Asociación Internacional Siglo de Oro, Burgos-La Rioja 15â19 de julio 2002, vol. 2 (2004): 1587â1597.
Huzun Hasan (r. 1452â1478) e Isma´il (r. 1501â1524). Ver el capÃtulo de José Cutillas Ferrer en este volumen.
El gobernante de la casa safávida en el momento en que se publica la Historia de las cosas de Oriente era el Shah Abbas I (r. 1587â1629). Sin embargo, el nombre Casulas parece referir al Shah Tahmasp I (1524â1576), segundo monarca de la dinastÃa. Parece que Centeno, con todas sus fuentes bibliográficas, no tenÃa noticias de primera mano sobre los cambios polÃticos del Irán safavÃ, o al menos, parece que las noticias de estos cambios tardaron en llegar a oÃdos de Amaro Centeno. Sobre Shah Abbas y Shah Tahmasp y las relaciones entre España y Persia en los siglos XVI y XVII ver las diferentes contribuciones en Enrique GarcÃa Hernán, José Cutillas Ferrer y Rudi Matthee, eds. The Spanish Monarchy and Safavid Persia in the Early Modern Period: Politics, War and Religion (Valencia: Albatros, 2016); JoaquÃn MarÃa Córdoba Zoilo, âLa Percepción del Irán Antiguo y Contemporáneo en la Obra de los Viajeros Españoles de los Siglos XVII y XIXâ en JoaquÃn M. Córdoba Zoilo, R. Jiménez Zamudio y C. Sevilla Cueva, El Redescubrimiento de Oriente Próximo y Egipto. Viajes, hallazgos e investigaciones (Madrid: Centro Superior de Estudios de AsiriologÃa y EgiptologÃa, 2001): 1â15.
HCO, f. 32b.
HCO, f. 50b.
HCO, f. 18a.
Cemal Kafadar, Between Two Worlds: The Construction of the Ottoman State (Berkley: University of California Press, 1995); Dimitris Kastratis, âConquest and Political Legitimation in the Early Ottoman Empireâ en Jonathan Harris, Catherine Holmes y Eugenia Russel, Byzantines, Latins and Turks in the Eastern Mediterranean World after 1150 (Oxford: Oxford University Press, 2012): 221â245.
Por ejemplo, es probable que utilizara la Hystoria en la qual se trata dela origen y guerras que han tenido los Turcos publicada por Vicente Roca en 1556.
La lista de sultanes mencionados es la siguiente: Otman (Osmán, c. 1300â1326), Orcano (Orchan, 1326â1359), Amurates (Murad I, 1359â1389), Bayazeto (Bayezid I, 1389â1402), CalepÃno, Cerislebo, Mahometo (Mehmed I, 1413â1421), Amurates II (Murad II, 1421â1444), Mahometo II (Mehmed II, 1444â1446), Bayazeto II (Bayezid II, 1481â1512), Selim I (Selim I, 1512â1520), Solimano (Süleyman I, 1521â1566), Selim II (Selim II, 1566â1574), Morat III (Murad III, 1574â1595). HCO, f. 18b.
Centeno incluso refiere al libro 17, capÃtulo 9 de la obra de Giovio.
Andrew C. Hess, âThe Ottoman Conquest of Egypt (1517) and the Beginning of the Sixteenth-Century World Warâ, International Journal of Middle East Studies 4, 1 (1973): 55â76.
HCO f. 59a.
Centeno se refiere aquà a á¹¢afi al-Din Ardabili, fundador póstumo de la dinastÃa Safávida.
HCO, ff. 9 aâb.
Centeno se refiere a la traducción hecha en 1588 por Antonio de Herrera y Tordesillas (m. 1625) de la obra de Giovanni Tommaso Minadoi, Historia de la guerra entre turcos y persianos / escrita por Iuan Tomas Minadoy en quatro libros, començando del anÌo de 1576 que fueron los primeros motivos della, hasta el anÌo de 1585. Traducida al castellano por Antonio de Herrera y Tordesillas (Madrid: Franc. Sanchez, 1588).