Agradecimientos
A Brigitte Adriaensen y Maarten Steenmeijer, mis mentores desde hace ya bastantes años, les agradezco el enorme apoyo que me han dado siempre. Ellos han guiado mis pasos por la universidad con paciencia y dedicación, creyendo en mà cuando yo mismo tenÃa dudas. Sus lecturas crÃticas y siempre constructivas de mis textos me han ayudado a crecer en más de un sentido. Es un lujo absoluto haber podido contar con su apoyo, amistad e interés por mi trayectoria no solo laboral, sino también personal.
A Mari Paz Balibrea, Sebastiaan Faber, Claudia Hammerschmidt, Alicia Montoya, Santiago Morales-Rivera, Kristine Vanden Berghe, por sus detenidas y astutas lecturas de una versión previa de este libro, y por desplazarse a Holanda un dÃa lluvioso de noviembre para compartir conmigo sus reflexiones y comentarios sobre la comedia y la melancolÃa en la literatura y la cultura.
Gracias a mis colegas en la Radboud Universiteit, especialmente en el departamento de Lenguas y Culturas Románicas, por su interés, las risas por los pasillos y las cenas ocasionales por ahÃ. A mis compañeras de oficina Azinat Abubakari, Meike Botterweg y Elvira Muñoz, por los proverbiales cafés, pero sobre todo por las conversaciones, su interés y ayuda. A Gonzalo Maier, por todo ello también, y por el compañerismo, el humor y las numerosas partidas inacabadas de ajedrez. A Piet Devos, Reindert Dhondt, Paula GarcÃa Talaván, Benjamin Loy, Konstantin Mierau, MarÃa Paz Oliver, Roberta Previtera, Nino Vallen y otras compañeras y compañeros con quienes he podido compartir momentos maravillosos en distintas ciudades y universidades.
En viajes a distintos paÃses he tenido el placer de conocer a gente maravillosa. A Marcela Suárez, Margarita Estrada y Tomás Suárez, por haberme hecho sentir en casa en la Ciudad de México. A MariadelÃn Guerra, por haberme recibido con tanta amabilidad en su casa en La Habana. A Jorge Fornet y Zaida Capote Cruz les agradezco su ayuda y su interés por mi trabajo durante mi estancia en la Casa de las Américas en La Habana. Doy las gracias también al personal de la biblioteca de la Casa de las Américas, por su amabilidad cada uno de los dÃas que iba allà y por bajar de vez en cuando el aire acondicionado. A Leonardo Padura, por haber querido contestar mis preguntas con tanta generosidad. A Paco Ignacio Taibo ii, por haberme invitado a su casa y haberme ayudado a conocer un poco mejor a Belascoarán y la Brigada para Leer en Libertad.
A Teresa Basile, David Conte Imbert y Valeria Grinberg Pla, quienes han leÃdo porciones de este libro en distintas fases de su gestión. Gracias por los buenos consejos, que han contribuido enormemente al resultado final.
A mis amigos y a mi familia. A Macarena. A mis padres y hermanas. Gracias por todo.